GUADALAJARA -- Todo parecía miel sobre hojuelas. Con un pletórico lleno y ante un rival de altura futbolística, las Chivas Rayadas del Guadalajara inauguraron el Estadio Omnilife hace exactamente cinco años, el 30 de julio del 2010. Javier Hernández marcó el primer gol en la historia del inmueble y tras 45 minutos cambió de camiseta para portar la del Manchester United; al final, el Rebaño venció 3-2 a los entonces dirigidos por Sir Alex Ferguson.
La modernidad había arribado a Guadalajara y Chivas cambiaba de casa con la ilusión de que llegarían más noches de felicidad como esa primera, sin embargo a un lustro de distancia los resultados no han sido los deseados y, por el contrario, el conjunto rojiblanco ha vivido la peor crisis de su historia, estando agónicamente en problemas de descenso como pocos se hubieran imaginado aquella tarde de fiesta del 2010.
GOLPE DE REALIDAD EN LIBERTADORES
Menos de dos semanas después de haber sido inaugurado, el Omnilife recibió su primer partido oficial en un cotejo de lujo: una Final de Copa Libertadores. Chivas era apenas el segundo equipo mexicano que alcanzaba dicha instancia y recibía al favorito Internacional de Porto Alegre. El campo sintético del inmueble zapopano le pesó más a los locales y la oncena brasileña triunfó 2-1 en la ida, para a la postre coronarse por global de 5-3.
Así comenzaba oficialmente lo que ahora puede ser visto como un lustro lúgubre y amargo para el conjunto rojiblanco. José Luis Real dejó de ser el entrenador del Rebaño y uno a uno han ido desfilando nombres como los de Fernando Quirarte, Ignacio Ambriz, John van’t Schip, Benjamín Galindo, Juan Carlos Ortega, Ricardo La Volpe y Carlos Bustos, hasta llegar a la segunda etapa de José Manuel de la Torre.
ADIÓS AL PASTO ARTIFICIAL
Los golpes de timón han sido tantos en un lapso tan corto de tiempo, que fue el mismísimo Johan Cruyff, entonces como encargado del proyecto rojiblanco, quien sugirió retirar el pasto sintético en el modernista estadio del Rebaño. El holandés y su equipo de trabajo salieron intempestivamente, dejando como única herencia el césped natural sobre el que ahora juega el chiverío.
YA FUE ESTADIO FIFA Y PANAMERICANO
En 2011, con apenas un año de vida, el Estadio Omnilife fue recinto de dos eventos de gran envergadura como el Mundial Juvenil Sub-17 y los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
Además de las ceremonias de apertura y clausura, el coloso rojiblanco vivió la lucha por las medallas de futbol, tanto en rama varonil como en femenil. Los caballeros mexicanos consiguieron la presea dorada de la mano de Luis Fernando Tena sobre Argentina, mientras que las chicas dirigidas por Leonardo Cuellar vencieron a Colombia para colgarse el bronce.
POCA “FIESTA” EN ZAPOPAN
Desde que se mudó, Chivas sólo ha podido clasificar a cuatro Liguillas en diez intentos. Al igual que sucedió con la inauguración, el primer choque de “Fiesta Grande” prometía, aunque luego todo fue de más a menos.
En la ida de los Cuartos de Final del Clausura 2011, el Rebaño venció 3-1 a Tigres. A más de cuatro años de distancia, ese sigue siendo el único triunfo rojiblanco en el Estadio Omnilife dentro de una fase final.
En los duelos de eliminación directa posteriores, el Guadalajara no ha podido en casa, empatando duelos ante Pumas, Querétaro y Atlas, siendo además derrotados por Toluca y Santos, esta última decepción apenas el torneo pasado en Semifinales, cuando soñaban ya con la primera Final de Liga en el Estadio Omnilife.
NO LO HACEN PESAR
Si las Chivas están metidas de lleno en la lucha por no descender, en parte se debe a lo que han dejado de realizar en casa. El Estadio Omnilife, lejos de ser una fortaleza, ha sido el campo preferido de los visitantes. En 105 partidos oficiales, el Rebaño ha ganado apenas 37, empatando en 36 ocasiones y siendo derrotado 32 veces, esto sumando Liga, Liguilla, Copa, Cocacaf Liga de Campeones y Libertadores.
Si el análisis se centra solamente en Liga MX, Chivas ha disputado 85 choques en el Estadio Omnilife, con una efectividad apenas del 42.75 %, gracias a 26 triunfos, 31 empates y 28 derrotas. La frialdad de las cifras es clara: El Guadalajara pierde más de lo que gana en el Estadio Omnilife.
El sueño que por años defendió Jorge Vergara se cristalizó y el ‘Templo Mayor’ es una realidad como uno de los inmuebles más modernos de Latinoamérica. Sin embargo, tras cinco años de localía en Zapopan, la deuda con su afición es grande y las vitrinas siguen sin novedad desde el Apertura 2006. Hoy, tristemente para la fanaticada Chiva, todavía en los pasillos del Omnilife se habla más del fantasma del descenso que sobre campeonatos venideros.
