La batalla por el título de pilotos de F1 entre los compañeros Norris y Piastri ha carecido de emoción gracias a McLaren.
Lo que debería ser una épica batalla por el título de pilotos de la Fórmula 1 podría convertirse en un burocrático, insípido y descafeinado final de temporada 2025, donde McLaren dicte a Oscar Piastri y Lando Norris el orden de llegada.
La ridícula decisión de McLaren, encabezado por su team principal Andrea Stella, de compensar a Norris y perjudicar a Piastri en el Gran Premio de Italia en Monza fue una total aberración al espíritu de competencia de la F1.
Stella dijo que haberle pedido al australiano y líder de clasificación por puntos que cediera el segundo lugar en Monza, fue un acto de justicia para con el británico Norris, ya que un error en los pits del crew de McLaren había afectado a Lando.
Piastri obedeció, pero recordó que una mala parada en pits es parte de las carreras, como cualquier otra circunstancia, pero al final apechugó y, como quien cede el paso a un anciano en la fila del súper mercado, Oscar puso la alfombra para el paso de Norris.
La decisión de McLaren en Monza sienta un feo precedente
Los argumentos de McLaren fueron que Lando Norris había ido toda la carrera delante de Oscar Piastri y que lo más justo es que el error del mecánico de la pistola de aire de la llanta delantera izquierda, no significara que Piastri terminara por delante de Norris.
McLaren se quiere lavar las manos. No desea que se diga que por culpa del equipo uno u otro piloto se quedó sin oportunidad de ser campeón. Pero, pareciera, que no quisieron echarse encima la carga de que, luego del abandono de Norris en Zandvoort por una falla mecánica, en la siguiente carrera fuera ahora un yerro humano el que incidiera en el resultado.
Pero ¿qué hará McLaren de ahora en adelante? ¿Compensar con órdenes de equipo las circunstancias de carrera? ¿Exigir estrategias idénticas de ambos lados del garage? ¿Prohibir los undercuts y los overcuts?
McLaren lo había hecho bien, pero ahora…
Hasta ahora, McLaren había sido justo con sus pilotos, salvo alguna estrategia, donde Norris tuvo la mejor parte, el equipo papaya había respetado al que hacía más méritos por estar adelante, incluso sin evitar que se diera un contacto en el GP de Canadá.
Algunas arrancadas con pelea por posición y otras situaciones daban la sensación de que McLaren no tenía ninguna intención de dar órdenes o de interferir… hasta Monza.
Andrea Stella lo quiere controlar todo
Las declaraciones de Andrea Stella, luego del Gran Premio de Italia eran las de un hombre que sentía que había hecho bien su trabajo, que, como el Rey Salomón, había evitado la tragedia y había sacado la verdad a la luz.
Según él, la orden a Piastri no era para cobrarle cuando Lando, casi fue obligado a devolverle el triunfo en Hungría, no tenía nada que ver son eso, aunque fue lo primero que el ingeniero de carrera Tom Stallard le dijo por el radio a Oscar: “¿Te acuerdas de Hungría? Vamos a hacer algo parecido…”.
Stella quiere controlarlo todo, su mirada más que analítica es inquisidora. Basta ver cómo acomoda cada teléfono celular y grabadora digital en la mesa donde da su conferencia ante los medios escritos, luego de cada carrera. Stella forma medios círculos, parábolas con cada dispositivo acomodado equidistante uno del otro y todos en un orden y alineación casi milimétrica.
Pues con esa compulsión por el orden, Stella trató de jugar al Dios que con un movimiento del índice de su mano derecha dirigiera la vida de los mortales. Un Zeus caprichoso, pero generoso.
Equipo británico, piloto británico…
Stella sabe que no podía quedar bien con todo mundo con su decisión, así que eligió que era mejor acabar con la teoría de que el equipo afectaba deliberadamente a Lando Norris, pero la única manera de hacerlo era beneficiándolo.
McLaren le pertenece en un 100% de sus acciones al grupo inversionista de Abu Dhabi, Mumtalakat y CYVN Holdings, pero no deja de ser un equipo británico, con pedigree inglés, con sede en Woking, Inglaterra.
A pesar de que el CEO es el estadounidense Zak Brown, McLaren es tan inglés como el Manchester City, el Liverpool o el Chelsea, aunque los dueños sean de los emiratos o de Estados Unidos.
La F1 es un deporte que nació, creció y habita en Gran Bretaña. Una gran mayoría de los empleados de la F1, desde ingenieros, mecánicos y todo tipo de habitantes de las fábricas y las plantas, son británicos. El 85% de la prensa que cubre día a día la categoría son ingleses.
Lando Norris es británico. El hecho de que fuera perjudicado por segundo GP por el equipo iba desatar una ola de teorías de complot a favor de Piastri. Mejor la conspiración se centre que prefieren a Norris, al menos así no aumentará más la diferencia entre los pilotos.
McLaren no se va a dar un tiro en el pie…
El equipo de Woking tiene, virtualmente, en la bolsa el Campeonato de Constructores de la F1. De hecho es casi imposible que no lo aseguren el 21 de septiembre en el circuito callejero de Baku en Azerbaiyán.
Dejar correr a sus pilotos no le afectará en el título por equipos, así que en las ocho fechas que le quedan al calendario.
Pero ahora está la disyuntiva, ¿Stella querrá controlar cada centímetro de carrera y con ello le restará interés y evaporará la esperanza de ver una épica lucha por el título? ¿O habrá aprendido la lección y dejará que sus pilotos corran libremente y que las circunstancias de carrera afecten o beneficien a quien le toque?
Sea como sea, en algún momento se van a tocar Piastri y Norris
Conforme avance la temporada y le queden menos hojas al calendario, la presión aumentará y la aprensión de los pilotos provocará, al menos, un contacto entre ellos.
Puedes dejar pasar a tu coequipero cuando faltan ocho carreras y tienes 34 puntos de ventaja, pero si llegas a una curva con uno o dos GP’s por delante y unas cuantas unidades, la cortesía, disciplina y obediencia se irán por el desagüe.
Esto pasará, con o sin control de Andrea Stella, pero mientras tanto, el afán de ‘justicia’ de McLaren puede darle al traste a un final de temporada, donde el único que puede incomodar, un poco, a los papaya es Max Verstappen, pero el neerlandés no tiene ningún chance real de ser campeón. Así que el clamor popular es “¡déjenlos correr!”.
