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La noche en el Estadio Jalisco donde Atlas despertó la 'Furia Rojinegra'

Cuando Julio Furch marcó el gol del triunfo, habián pasado siete décadas, 120 minutos y 10 penales, y despertó la euforía rojinegra de aficionados presentes y en las fotos de sus seres queridos

En las gradas del Estadio Jalisco hay un anuncio que dice: "prohibido brincar rítmicamente en las gradas" y acabó como una advertencia que nadie siguió la noche del 12 de diciembre del 2021, porque el Atlas "no perdió", porque los rojinegros fueron campeones después de 70 años y nadie quiso dejar de brincar en el estadio que está en la Calzada Independencia.

Para ir a ver la final del Atlas contra León, se pagaron hasta 20 mil pesos en reventa, porque eso pasa tan poco "que es como pagar una entrada para ver en primera fila al cometa Halley", decían los seguidores de los rojinegros, a quienes no les importó desembolsar precios irreales para entrar al estadio Jalisco.

Tal vez por eso, las cantidades que pagaron más de 47 mil personas no querían retirarse del Estadio Jalisco, el sitio en el que Atlas rompió con sus siete décadas sin título y comenzaron a encumbrar a sus nuevos héroes.

"Con Diego Cocca la vuelta vamos a dar", gritaba una afición que tuvo que esperar setenta años, hasta que vio que uno de sus jugadores se convirtiera en técnico para volver a presumir un título de Liga MX.

"¡Vargas, Vargas, Vargas!", con el ritmo de las rolas villeras y el arquero montado encima de la portería que está enfrente del grupo de animación de los Zorros, cantaban los que aguantaron 120 minutos y 10 penales, además se 70 años, para volver a planchar una estrella en su escudo.

Al de Camilo Vargas se sumó el de Rocha, Furch, Quiñones, los nombres de los jóvenes que festejan el regreso de la Academia y fueron a gritar con la porra que aguantó y, como su propio nombre lo dice, fue "Fiel".

En el festejo hubo más de los 47 mil fanáticos que pagaron boletos, pero también se hicieron presentes los que entraron al Jalisco con la foto de esa persona que tanto esperó ver al Atlas campeón y antes murió. Por eso nadie se quería ir del estadio, porque estuvieron todos juntos, porque su Atlas no perdió.