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Rochet: la convicción con la que afronta el Mundial con Uruguay, y lo que más disfruta de jugar en la Celeste

Sergio Rochet en la Selección Uruguaya. EFE

Sergio Rochet, arquero de Internacional de Porto Alegre, expresó la convicción con la que afronta los partidos que tendrá la Selección Uruguaya en el Mundial, contó qué es lo que más disfruta de jugar con la Celeste, y repasó con cariño qué le dejaron sus etapas en Danubio y Nacional.

En entrevista con el programa “Por la camiseta” (Youtube - Rafa Cotelo), Rochet habló del Mundial 2026 que se viene para la Celeste y de sus expectativas para la fase de grupos.

“El sorteo no lo vi en vivo. Estaba en el gimnasio del club y me iban diciendo. Cuando dijeron España dije ‘uy’ y un insulto. Fue como ‘opa, arrancamos así’. Pero si querés ser campeón, que es nuestro sueño y objetivo, tenés que ganarle a grandes selecciones. Se puede y el Mundial son momentos y partidos que son únicos. En los partidos jodidos, nosotros siempre sacamos un plus. Esperemos que sea un gran Mundial”, comentó el “Chino”.

Rochet también habló de cómo vivió el Mundial de 2022, cuando fue el golero titular uruguayo en la fase de grupos. “La tensión que tuve en el debut contra Corea del Sur no la había tenido en mi vida. No estaba confortable como en otros partidos. Era esa ansiedad de mi primer partido en un Mundial. Los que ya lo habían vivido te transmitían que había que jugar tranquilos pero es imposible, estás cumpliendo el sueño de tu vida y sabes que querés ganar”, contó.

Además, Rochet expresó que cuando suena el Himno Nacional en la previa de los partidos de la Selección Uruguaya le sucede algo muy especial. “El himno es la parte que más disfruto y con la que más me emociono. Me pasó tanto ahí en el Mundial como en cada partido de Eliminatorias que me toca jugar. Me da una energía y una fuerza... Estás haciendo lo que amás, representando a tu país, no hay nada más lindo. Es la parte más linda. Después, pita el juez y es un partido más, pero esa previa es diferente”, expresó.

Su otro sueño cumplido: jugar en Nacional

Rochet repasó su exitoso ciclo en Nacional, donde logró dos Campeonatos Uruguayos. “Fue una de las cosas más grandes que viví como jugador y como persona, porque vengo de una familia bolsilluda al 100%. Tuve la suerte de ir a Nacional, quedar en la historia y ganar campeonatos”, dijo.

El arquero recordó que llegó 2019, sin mucho nombre, como suplente de Luis Mejía y que iba a tener que pelearla para atajar. “Estaba preparado para cuando me tocara y, por suerte, estuve a la altura y me fue bien. Nacional me abrió las puertas de la Selección, que era otro de mis sueños. El amor por el club que le tuve de chico, terminó siendo más grande por todo lo que viví como jugador”, contó.

El inicio en Danubio

Rochet llegó a Danubio con 14 años desde su Nueva Palmira natal, y contó que le costó hallarse en Montevideo, una ciudad completamente distinta a la que había vivido hasta entonces.

“Creo que había ido una vez sola a Montevideo antes. Era Nueva York comparado a donde me había criado. Llegué a la Curva de Maroñas y era un club hermoso, una familia, con mucha gente del interior que nos apoyábamos entre todos. Guardo mucho cariño, la gente de Danubio sabe el aprecio que le tengo a ese club y le debo muchas cosas a lo que pude vivir y aprender ahí”, señaló.

La experiencia de Rochet en Países Bajos

Sin llegar a debutar en el primer equipo de Danubio, Rochet fue adquirido por el AZ Alkmaar de Países Bajos. “No había debutado, tenía 20 años y surgió la posibilidad de ir para allá. No es normal para alguien que no había jugado en Primera, fue suerte y casualidad. Un scout estaba en un partido de Tercera entre Danubio y Nacional, y le gusté”, contó.

Dijo que, en una primera instancia, no viajó con un contrato asegurado sino que fue evaluado durante algunas semanas. Sin embargo, estaba convencido de que no iba a dejar pasar la chance. “Fueron dos semanas a prueba pero sabía que iba a quedar. Fui con un hambre… A la semana, el club empezó a negociar. Pasé tres años hermosos ahí, un país divino con gente muy educada aunque fría. Me ayudó mucho, aprendí un idioma: hoy en día entiendo holandés y hablo un poco de inglés”, repasó Rochet.