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Los robos del trofeo Jules Rimet y su fatídico final en 1983

Getty Images

El trofeo Jules Rimet que levantó Pelé en la Copa del Mundo México 1970 quedó simplemente en el recuerdo de quienes pudieron en su momento verla y tocarla, pues no existe más desde 1983, año en el que fue robado y fundido.

El galardón que se disputaba desde 1930 recibió el nombre de Jules Rimet desde 1950, luego de una determinación que se tomó en un congreso de la FIFA efectuado en 1946.

El trofeo Jules Rimet era de treinta centímetros, con un peso de cuatro kilogramos, de los cuales 1.8 eran de oro y el resto era de mármol.

Diversas figuras del fútbol tuvieron en sus manos el trofeo en cada una de las Copas del Mundo y la última ocasión que se disputó fue en México 1970, en la cual Brasil terminó por coronarse.

Desde luego, entre los jugadores que estuvieron en ese representativo se encontraron Carlos Alberto, quien era el capitán del equipo y recibió el galardón, Gerson, Jiarzinho y Tostao.

La principal figura de aquel representativo amazónico era Pelé, quien de igual manera tuvo en sus manos el Jules Rimet, que posteriormente fue a parar a las oficinas de la Confederación Brasileña de Futbol.

En la confederación, el trofeo estaba resguardado en una urna hecha de cristal antibalas que estaba pegada a la pared, pero eso no fue impedimento para los ladrones.

En diciembre de 1983 los amantes de lo ajeno entraron a las instalaciones de la CBF y se llevaron el trofeo y, de acuerdo con publicaciones respecto al suceso, el argentino Juan Carlos Hernández fue quien orquestó lo acontecido.

Hernández se encargó de fundir el trofeo, que terminó por venderse como un pedazo de oro y así terminó la existencia del galardón. Los que integraron la banda de asaltantes terminaron en la cárcel.

De acuerdo con las versiones, ante lo acontecido, se mandó hacer una reproducción del Jules Rimet, que es el actualmente se exhibe en la sede de la Confederación Brasileña de Futbol.

La primera desaparición en 1966

En 1966 se registró la primera desaparición del trofeo Jules Rimet, luego que el suceso se dio durante una exposición en Westminster, pero unos días después fue recuperado el galardón.

Esto último se dio porque David Corbett la encontró al pasear con su perro Pickles, que encontró la estatuilla en un jardín, y por lo cual ambos fueron recompensados.

Así, el galardón tuvo un par de sucesos adversos y el último de ellos terminó con su existencia.