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Tevez y Boca: idas y vueltas del último gran ídolo

Es sin dudas el último gran ídolo de la historia de Boca. Y se está despidiendo del club de sus amores, a los 37 años. Carlos Tevez llegó a las Inferiores del Xeneize desde All Boys, y debutó de la mano de Carlos Bianchi.

Por ese entonces ya todos en Boca hablaban de un pibe nacido en el humilde barrio de Fuerte Apache, que la “rompía” en las divisiones menores y que con sus actuaciones pedía a gritos jugar en Primera.

El Virrey lo hizo debutar un 21 de octubre de 2001, en Córdoba y ante Talleres, en un partido que terminó con victoria de la T por 1 a 0. Nacía un ídolo que por su forma de ser y sus orígenes iba a ganarse muy rápido el corazón azul y oro.

El Apache se fue afianzando en la Primera de Boca. Se alejó Bianchi, en 2002 llegó el Maestro Tabárez, y ya con el regreso del Virrey en 2003 llegaron los títulos. Tevez fue clave en las conquistas del Apertura y de la Libertadores 2003, y también jugó la final de la Copa del Mundo ante Milan, que los de la Ribera ganaron por penales.

Tras su viaje a Europa, previo paso por Corinthians, y una carrera que lo vio brillar en el Manchester United, en el Manchester City y en la Juventus, regresó al club del que es hincha.

En un hecho único, La Bombonera se llenó un día de semana con 60.000 personas, cuando no había partido previsto, sólo para recibirlo y ovacionarlo.

Rodolfo Arruabarrena era el entrenador de ese momento. Tevez se adaptó rápido al fútbol argentino y contribuyó para que el equipo se consagrara en el Campeonato de Primera División y también en la Copa Argentina de 2015.

Tras la partida de Arruabarrena, llegó con el buzo de DT Guillermo Barros Schelotto, otro ídolo del club. Con el Mellizo también mantuvo un alto nivel, donde se destacó el triunfo por 4 a 2 ante River en el Monumental, donde el Apache hizo dos goles.

Sin embargo, iba a darse un punto de inflexión. Cuando parecía que en Boca había Tevez para rato, el Apache decidió seguir su carrera en China: el Shanghái Shenhua pagó una suma cercana a los 80 millones de dólares por el futbolista.

La noticia fue un baldazo de agua fría para el mundo Boca. Los hinchas que lo idolatraban empezaron a mirarlo de reojo y a cuestionar la decisión del ídolo, de dejar el club de sus amores para continuar jugando en el lejano e incipiente fútbol chino.

La relación con la gente se resquebrajó, pero no se rompió del todo. La experiencia en China no fue la mejor, y a finales de enero de 2018 regresó a Boca. Fiel a su costumbre, Carlitos sumó una nueva estrella en el club de la Ribera, ganando la Superliga 2017/2018.

La final de la Libertadores perdida ante River, donde apenas jugó unos minutos, dejó en claro que la relación con el DT Barros Schelotto no era la mejor. Y que Tevez no estaba cómodo. Pero a comienzos de 2019 llegó Gustavo Alfaro al banco de suplentes, y aseguró que Carlitos sería su bandera.

De a poco, la realidad demostró que la relación con el nuevo DT tampoco funcionaba. Nunca se pudo consolidar con Alfaro, y cuando el actual entrenador de la selección de Ecuador se fue, a finales de 2019, su futuro era una incógnita.

Pero Riquelme ganó las Elecciones, Miguel Angel Russo asumió como técnico y a partir de ese momento Carlitos resurgió. Así, fue decisivo en el título que Boca le arrebató a River en la última fecha de la Superliga 2019/2020, marcando el gol del triunfo y del campeonato, en la última fecha ante Gimnasia.

Luego vino la pandemia, el largo receso, y ya nada fue igual. El equipo nunca recuperó su mejor imagen, y Carlitos, tampoco. En el medio, el desgaste con la dirigencia y la falta de incentivos tras quedar afuera de la Libertadores ante Santos, en semifinales, sacudieron el ánimo del jugador. En el plano personal, sufrió la muerte de su padre, otro golpe duro.

A pesar de que en enero de este año Boca ganaría la Copa Diego Armando Maradona y Tevez sumaría otro título, las especulaciones sobre su futuro estaban a la orden del día. Se sabía que a mitad de año su contrato le permitiría decidir si estaba dispuesto a seguir o a cambiar de rumbo.

La decisión ya se tomó: Tevez, el último gran ídolo del Xeneize, no seguirá vistiendo la camiseta de Boca.