Se pasó de largo con su Ferrari y la tanda se interrumpió con bandera roja por los daños en la barrera. Kimi Antonelli fue el más veloz.
Arvid Lindblad había sido la única víctima de los muros de Madring en el primer día de actividad del GP de España, que se disputa en el flamante trazado emplazado en el parque ferial de IFEMA. El inglés perdió el control de su Racing Bulls y terminó contra el muro. El sábado por la mañana, con la clasificación tan cerca y con tiempos cortos, todo indicaba que se trataría de un ensayo que los pilotos se tomarían con precaución, sin embargo, nada menos que Lewis Hamilton terminó contra la pared.
Un corredor con una enorme experiencia y siete títulos en su mochila, siguió de largo en la última curva del trazado, bloqueó, pero ya era imposible detener su Ferrari. El golpe fue inevitable y terminó contra las barreras de contención, dañando la parte delantera de la SF-26.
Apenas habían pasado 23 minutos de los 60 de la tanda cuando Hamilton obligó a que la actividad se parara con bandera roja. El inglés trató de hacer toda la vuelta con su Ferrari dañada para volver a boxes, pero fue imposible.
El reloj, como ocurre en los ensayos, sigue corriendo cuando se muestra la bandera roja. Dirección de carrera decidió detenerlo cuando quedaban 15 para el final, porque el trabajo de reparación de las barreras de contención de la curva 22 llevaron mucho más tiempo del imaginado.
Esos 15 minutos fueron aprovechados por los pilotos para dar unas vueltas finales y Kimi Antonelli volvió a marcar el mejor tiempo de la tanda, justo antes de la clasificación. Como colofón quedó un nuevo accidente: el de Oliver Bearman que provocó la roja y final.
