Kimi Antonelli, con la suerte del campeón: primer ganador en Madring

El italiano estaba en la pelea, pero un auto de seguridad virtual complicó a Lando Norris, quien lideraba, y se quedó con su octavo éxito del año para estirar su ventaja sobre George Russell.

Para que la suerte ayude hay que estar en el lugar indicado, eso está más que claro. “Los dioses de las carreras estuvieron con nosotros”, fue el resumen dogmático de Toto Wolff para evitar hablar de una tómbola tras el triunfo de Kimi Antonelli en el GP de España. Una victoria más y van… ¡Ocho en 14 fechas! El pequeñín italiano se quedó con el gran festejo en la primera carrera disputada en Madring, el trazado construido en el predio ferial IFEMA y ya le sacó 81 puntos a George Russell, su escolta y hundido compañero de equipo en Mercedes.

La suerte o los dioses ayudaron a Kimi porque le quitaron del medio al escollo más duro: Lando Norris. El inglés se había quedado con la pole el sábado con una vuelta de clasificación de Q3 soñada. Y en la largada había mantenido la primera posición con total autoridad, controlando las ínfulas de juventud de Antonelli. El líder del Mundial tuvo que cortar el enlace de las curvas una y dos, pero fue por más y otra vez cortó en la chicana de la cinco y la seis. Fue demasiada ventaja para contener a un tal Max Verstappen, quien lo superó en pista. Antonelli había caído al tercer puesto y todo se le ponía patas para arriba. Pero, la primera suerte…

“Max, hay que devolverle el lugar a Lewis Hamilton”, fue el mensaje que recibió el tetracampeón de Red Bull. ¡Cómo! Claro, el neerlandés había cortado también el enlace de la uno y dos en la batalla de largada en la que compartió la segunda fila con el inglés de Ferrari. Pero entre Verstappen y el heptacampeón estaba Kimi. Pues no quedó más remedio: en La Monumental, Max aminoró para que lo alcanzar Hamilton y Antonelli hizo clink caja para ser segundo.

Pero Norris estaba en otro planeta. Se había escapado adelante y no había muchas chances. Pero… Suerte o dioses, al gusto del consumidor. Lance Stroll (sí, los Aston Martin andan por ahí en la pista) se quedó parado en la curva 20 de las 22 con problemas técnicos. Dirección de carrera desplegó auto de seguridad virtual justo cuando el piloto de McLaren ya había pasado por la entrada de boxes. “Box, box, box”, fue el grito que recibió Antonelli, quien se detuvo de inmediato, aprovechó que todos iban con una velocidad reducida. Le pusieron neumáticos duros (quitaron los medios) y hasta el final. Lando completó la vuelta y se fue rápido a boxes, pero… Justo cuando empezó a rodar por la larguísima calle de pits volvió la bandera verde. ¿Algo más? Sí, a los mecánicos de McLaren se les trabó el neumático delantero derecho del MCL40 y el campeón estuvo un rato largo detenido. Suerte o dioses para uno y… Todo lo contrario para Norris.

Leclerc heredó la punta sin detenerse porque salió con rojas. Su compañero Hamilton ya estaba en boxes guardado desde la sexta vuelta por problema de frenos. Kimi se acomodó segundo, Verstappen se ubicó tercero, Russell cuarto y Lando quinto. El compañero de equipo de Antonelli no era una amenaza: en la parada con el VSC le pusieron medios (tenía duros) y debía volver a parar. Jamás se debería haber detenido, como hizo Ferrari con el monegasco. Eso no fue suerte para Antonelli, fue decisión de Mercedes….

Antonelli tenía ganada la carrera. Solo debía esperar que se detuviera Leclerc, que lo hizo en la 49 de las 57 de carrera. El monegasco fue el que más giros lideró, esperó la chance de algún auto de seguridad o algo que nunca apareció y terminó cuarto. Kimi recibió como una bendición de los dioses un nuevo éxito y estiró a 91 puntos su ventaja sobre Russell, quinto en Madrig. Hamilton se fue en cero y quedó a 101. El campeonato está terminado, solo resta saber cuánto antes se consagrará el joven italiano de 20 años recién cumplidos. En esta temporada, Kimi consiguió más triunfos (ocho) que Russell en sus nueve temporadas en F1 (siete). El boloñés avisó que no quiere bajar la guardia por más diferencia que lleve, pero si a su andar apabullante se le suma la suerte del campeón…